Superconejo
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Había una vez un conejito que se tenía por un superconejo. Cuando su mamá, por la mañana, le decía: «¡Levántate, conejito!», él respondía: «Mamá, yo no soy un conejito, ¡soy Superconejo!».
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¿Juguemos a saludarnos?
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Había una vez un conejito que se tenía por un superconejo. Cuando su mamá, por la mañana, le decía: «¡Levántate, conejito!», él respondía: «Mamá, yo no soy un conejito, ¡soy Superconejo!».
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¡Superconejo! atrapará a todos los malos que encuentre. Así es como se levanta de la cama un pequeño conejo y sale a jugar… luchar, en busca de los malos. En su camino, se encuentra con un árbol con un hoyo que parece deshabitado, así que, valiente Superconejo entra sin pensar que a los minutos saldría corriendo y gritando ¡Mamá!… una espada (astilla) se ha atravesado en su dedo.
Stephanie Blake escribe e ilustra está, ya clásica, historia donde un conejo saca toda su valentía en contra de una pequeña astilla en su dedo, que no será nada menos que una gran espada para luchar contra los malos.
3-6 años
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