Crónica de una muerte anunciada
$11.000
«El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros».
Sin existencias

¡Por fin duermo en mi camita!
1948
100 adivinanzas orquestadas
¡Oh, esto parece el paraíso!
30 maneras de quitarse el sombrero 

