La balada del viejo marinero
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Celebrado por sus contemporáneos como poeta y crítico literario de primer orden, Samuel Taylor Coleridge exaltó el poder de la creación poética, situándola en el centro del credo romántico.
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¡Auxilio, mi hijo no tiene límites!
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Agujas doradas
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Conversaciones con María Teresa Ruiz
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Aforismos. Dichos, dichas y desdichas
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¿Quién quemó el Metro? Las revelaciones de una investigación periodística y forense
Capitán América. Si América cae...
¡Vamos remoliendo mi alma!
¡A la fila!
Prometeo encadenado
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Un viejo y curtido Marinero es
el que detiene a uno de los tres.
«Por el largo brillo de tu barba gris y el de tus ojos,
di por qué de los tres me detienes a mí.
De par en par las puertas del novio están abiertas
y yo soy un pariente cercano;
los invitados ya llegaron y el banquete comienza,
¿no oyes el alegre alboroto de la fiesta?» […]
Mas con el brillo de sus ojos lo retiene
y el Invitado permanece inmóvil:
escucha como un niño al Marinero
que, a su merced y voluntad, lo tiene.
Sobre una piedra se sentó el Invitado,
pues nada hacer podía sino oír al anciano.
Y así habló el viejo Marinero
cuya mirada brilla tanto como el acero […]
6-9 años
6-9 años
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